Cuando un hostelero cambia de TPV casi nunca es porque el anterior se rompiera. Es porque un sábado a las dos de la tarde alguien tuvo que rehacer una cuenta a mano, o porque llegó una tarifa nueva y hubo que meterla artículo a artículo, o porque el proveedor dejó de coger el teléfono. Elegir bien no va de comparar pantallas bonitas: va de saber qué preguntar.
Un TPV de hostelería no es un TPV de tienda
Parece obvio y es el error más caro. Un terminal pensado para comercio cobra, descuenta stock y emite el tíquet. En una barra o en un comedor hacen falta cosas que ahí no existen:
- Mesas y salas. Abrir una cuenta, dejarla abierta, moverla de la terraza al interior, juntar dos mesas que se han unido.
- Dividir la cuenta. Por comensal, por producto o a partes iguales, sin rehacer nada.
- Menús y menús del día. Un primero, un segundo y un postre que se cobran como un precio y descuentan tres artículos.
- Modificadores. Sin cebolla, poco hecho, para llevar. Si eso no llega a cocina escrito, llega gritado.
- Turnos y arqueos por turno, no solo cierre de día.
Si el comercial te enseña el mismo programa que le vende a una tienda de ropa con dos menús cambiados, no es un TPV de hostelería.
El comandero es lo que se nota en la cuenta de resultados
Es la pieza que más cambia el servicio y la que más se subestima al comprar. Tomar la comanda en la mesa y que salga impresa en cocina y en barra a la vez ahorra viajes, evita que se pierdan platos y quita discusiones. La pregunta útil no es si el TPV «tiene comandero», sino:
- ¿Funciona si se cae el wifi en la terraza, o se queda la comanda colgada?
- ¿Va sobre el móvil del camarero o hace falta un dispositivo propio por persona?
- ¿Cuánto cuesta añadir el quinto comandero en agosto y quitarlo en octubre?
En tu ordenador o en la nube
Un TPV local sigue funcionando si se cae internet, pero solo ves los datos estando en el local, y la copia de seguridad es cosa tuya. Uno en la nube te deja mirar las ventas desde casa y no depende de que el ordenador de la barra sobreviva a un vaso de agua, pero necesita conexión estable.
La mayoría de los sistemas serios de hoy son mixtos: el terminal sigue cobrando aunque se caiga la línea y sincroniza cuando vuelve. Eso es lo que hay que preguntar, con esas palabras: qué pasa exactamente si se cae internet a las nueve de la noche.
El reparto a domicilio, dentro o fuera
Si trabajas con plataformas de reparto tienes dos escenarios. En el primero, cada plataforma tiene su tablet en la barra y alguien teclea los pedidos en el TPV. En el segundo, los pedidos entran solos en el mismo sistema donde están las mesas.
La diferencia no es comodidad: es que en el primero los errores de tecleo y los pedidos perdidos los pagas tú, y las ventas de plataforma no aparecen en tus informes junto al resto.
Verifactu: lo que de verdad tienes que pedir
Aquí hay mucho ruido, así que vamos con lo que está escrito. La Agencia Tributaria no homologa ni aprueba los sistemas de facturación. Lo dice ella misma en sus preguntas frecuentes. Cualquiera que te venda un TPV «homologado por Hacienda» te está contando algo que no existe.
Lo que sí existe es la declaración responsable de conformidad: un documento que emite el fabricante para cada versión de su producto, tal como exige el Real Decreto 1007/2023. Tiene que estar accesible en dos sitios: dentro del propio programa y aparte, en papel o PDF, para quien lo compra. Si tu proveedor solo tiene lo primero, le falta la mitad.
Sobre las fechas, ojo, porque se han movido una vez. Con el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre, que modifica el RD 1007/2023, la obligación queda en 1 de enero de 2027 para sociedades y 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto de obligados.
Y una advertencia que en hostelería importa más que en otros sectores: el artículo 201 bis de la Ley General Tributaria sanciona la tenencia de sistemas que no cumplan, no solo su uso. La ley antifraude nació apuntando a la hostelería por el software de doble uso. Tener en el almacén el TPV viejo «por si acaso» no es neutral.
Cómo se paga
El modelo que se ha impuesto es la cuota mensual: en lugar de comprar una licencia y pagar aparte el mantenimiento y cada actualización, pagas un importe recurrente que incluye el programa, las actualizaciones legales y el soporte. Para un negocio que abre con una inversión inicial ya alta, quita del día uno un desembolso que puede ser considerable.
Lo importante al comparar no es el número de la cuota, es qué hay dentro: si las actualizaciones normativas van incluidas, si el soporte tiene horario compatible con el tuyo —un TPV que falla lo hace en viernes noche, no en martes por la mañana— y qué pasa con tus datos si un día te vas.
Kit Digital
Buena parte de las instalaciones de TPV de los últimos años han entrado por aquí. Si no has agotado tu bono, merece la pena mirarlo antes de firmar nada, porque cambia la conversación sobre el coste. Y si no sabes si te queda saldo, se comprueba en un rato.
Ocho preguntas antes de firmar
- ¿Qué pasa exactamente si se cae internet en pleno servicio?
- ¿El comandero va sobre el móvil del camarero o hace falta comprar aparatos?
- ¿Puedo dividir una cuenta por comensal sin rehacerla?
- ¿Los pedidos de las plataformas de reparto entran solos en el sistema?
- ¿Me entregáis la declaración responsable del fabricante, en PDF, de la versión que me instaláis?
- ¿Las actualizaciones legales van dentro de la cuota o se facturan aparte?
- ¿En qué horario hay soporte de verdad, con una persona al otro lado?
- ¿Cómo me llevo mis datos si decido cambiar?
Si alguna de esas ocho no tiene una respuesta clara y por escrito, no es que el TPV sea malo: es que todavía no sabes lo que estás comprando.
Preguntas frecuentes
¿Mi TPV actual me vale para Verifactu?
Depende de si su fabricante ha emitido la declaración responsable de conformidad para la versión que tienes instalada. No es una cuestión de antigüedad del aparato: es un documento concreto que hay que pedir y guardar. Si el fabricante ya no da soporte a esa versión, no va a haber declaración.
¿Existe un TPV certificado u homologado por la Agencia Tributaria?
No. La Agencia Tributaria no certifica, homologa ni aprueba software de facturación, y así lo indica en sus preguntas frecuentes. Lo que la norma exige es la declaración responsable que emite el propio fabricante para cada versión de su producto.
¿Cuándo estoy obligado a cumplir Verifactu?
Tras el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre, la obligación empieza el 1 de enero de 2027 para las sociedades y el 1 de julio de 2027 para los autónomos y el resto de obligados.
¿Necesito comprar el programa o se paga por meses?
El modelo habitual hoy es la cuota mensual, que incluye programa, actualizaciones legales y soporte, en lugar de comprar una licencia y pagar aparte el mantenimiento. Al comparar cuotas conviene mirar qué entra en cada una y no solo el importe.
¿Quieres saber si el que tienes te vale?
En RS Cloud instalamos y damos soporte a TPV de hostelería, y lo primero que hacemos no es venderte uno: es mirar el que ya tienes y decirte si te sirve. Si no te sirve, te explicamos por qué y con qué documento se demuestra.